Edgardo Mercado

Tierra de Mandelbrot

La obra se desarrolla en una caja negra absolutamente despojada, bañada por la arquitectura lumínica y una proyección de video que configura el espacio con un diseño abstracto de blancos y negros puros.
Tres intérpretes habitan este espacio frío y borroso, surcado por imágenes y haces de luces que impactan sobre sus cuerpos que comienzan a viajar en contra de su propia presencia.
Un violinista y dos bailarinas forman parte de este entramado en un espacio – tiempo de dimensión no necesariamente entera, peregrinando en la frontera entre el determinismo y el azar.
Lenguaje de movimiento auténtico, desarrollado a partir de algoritmos recursivos; banda original electrónica grabada utilizando medios mixtos y músico en vivo; vestuario blanco, simple y de neto corte geométrico e ingeniosas imágenes digitales convergen para que los cuerpos diluidos ya en fragmentos devengan finalmente en imagen.
No hay narrativa, no hay causa - efecto; solo tres sujetos fractales transformando nuestro modo de mirar, percibir y valorar la realidad dentro del marco del paradigma complejo, regido por el orden - desorden, la recursividad y la autosimilitud.

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